Estudio sobre competencias e inserción de las Tic en la Educación Superior en Ecuador
Study on competencies and insertion of ICT in Higher Education in Ecuador
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Santiago Del Castillo
G .1 Carlos
Tamayo-Ruiz. 2 Sonia del Carmen
Salas-Tayupanta 3
1Instituto Tecnológico Superior Quito Metropolitano. Carán N3-195 y Calle B (Nueva Tola 2) Qui- to, Ecuador., sdelcastillo@itsqmet.edu.ec
2Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador, C. Vieja 12-30 y, Cuenca 010105, ctama- yo@est.ups.edu.ec
3Universidad Internacional de La Rioja, Avenida de La Paz 137. Logroño, La Rioja 26006. so- niadelcarmen.salas130@comunidadunir.net
ÉLITE 2019, VOL. (1). NÚM. (1)
ISSN: 2600-5875
Recibido: 22/11/2018 Revisado:14/01/2018 Aceptado: 18/03/2019 Publicado: 12/04/2019
Este trabajo pretende analizar los diferentes enfoques para el di- seño de competencias e inserción de las tecnologías de la infor- mación y comunicación (TIC) en la educación, teniendo en cuen- ta, los requerimientos ocupacionales en Ecuador desde un enfo- que empirista-inductivo. Las técnicas de análisis usadas fueron descriptiva y documental. Se concluyó que la inserción de las TIC en la formación del docente gana espacio en el nivel curricu- lar al enmarcarse en las competencias genéricas. Asimismo, las competencias básicas, permiten la inserción de las TIC desde un punto de vista pedagógico y de gerencia educativa. Se recomendó el análisis de la inserción de las TIC en el marco de la transversa- lidad, desde las unidades curriculares, para cruzar el aprender, conocer, hacer, ser y convivir, en busca de la autoformación, la disposición al cambio y la gestión de la información. También, se sugirió la implementación de un conjunto de acciones didáctico- metodológicas, que permitan gestar de manera óptima los proce- sos de enseñanza- aprendizaje en el ejercicio pedagógico, con estrategias interactivas y métodos de enseñanza acordes con la realidad de la formación docente, de modo que se dejen atrás las rutinas tradicionales mediante la aplicación de las TIC, por cuan- to la enseñanza debe superar los procedimientos mecánicos y te- diosos, en pro de un proceso activo y constructivo de formación.
Palabras clave: Tecnologías de la información y comunicación,
Educación superior, Competencias en la educación
ABSTRACT:This paper intends to analyze the different ap- proaches for the design of competences and the insertion of information and communication te- chnologies (ICT) in education, taking into ac- count the occupational requirements in Ecuador from an empiricist-inductive approach. The analysis techniques used were descriptive and documentary. It was concluded that the insertion of ICT in teacher training gains space in the cu- rricular level by being framed in generic skills. Likewise, the basic competences allow the inser- tion of ICT from a pedagogical and educational management point of view. The analysis of the insertion of ICTs in the framework of transver- sality, from the curricular units, was recommen- ded to cross learning, knowing, doing, being and living together, in search of self- training, the willingness to change and the management of information. Also, the implementation of a set of didactic-methodological actions was suggested, which allow optimally gestating the teaching- learning processes in the pedagogical exercise, with interactive strategies and teaching methods consistent with the reality of teacher training, so that traditional routines be left behind through the application of ICT, because education must overcome mechanical and tedious procedures, in favor of an active and constructive training pro- cess.
Keywords: Information and communication te- chnologies, Higher education, Skills in educa- tion
Como consecuencia de la globalización, la so- ciedad ecuatoriana demanda urgentemente la adaptación de la educación superior acorde a los cambios en el proceso enseñanza- aprendizaje como una necesidad ineludible. Los tiempos actuales exigen a las instituciones de este nivel, estrategias para adaptarse a los re- querimientos del país, con el fin de garantizar un cambio en su estructura y de manera sosteni- ble.
El Art. 27 de la Ley Orgánica de Educación Su- perior, de la Constitución vigente en el Ecuador (2018) establece que la educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holís- tico, en el marco del respeto a los derechos hu- manos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, in- tercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; esti- mulará el sentido crítico, el arte y la cultura físi- ca, la iniciativa individual y comunitaria, y el desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajar.
En este ámbito, se puede decir que el entorno actual de la sociedad brinda oportunidades para las innovaciones curriculares orientadas al desa- rrollo de una educación centrada en las condi- ciones sociales, económicas, culturales y tecno- lógicas de la población, con estándares más ele- vados en cuanto a aprendizaje, dentro de una concepción humanista e integral que le permita a la persona ubicarse a la par de las exigencias relacionadas con las competencias en las TIC.
La sociedad del conocimiento y de la información a través de las TIC, ha reordenado las estructuras ocupacionales en los sectores sociales, entre ellos el educativo, con la demanda de competencias ge- néricas para elevar la capacidad resolutiva e instru- mental en la formación profesional.
Por consiguiente, esta situación lleva a determinar las competencias del profesional docente para la utilización de las TIC en el nivel superior, que faci- liten la introducción de la diversificación de habili- dades y destrezas indispensables para dar respues- tas oportunas en el mundo ocupacional del docen- te, en sintonía con el proyecto de país que se desea.
Con esta investigación se pretende, analizar los enfoques para el diseño de competencias e inser- ción de las TIC en la educación, a partir de los re- querimientos ocupacionales que la sociedad ecua- toriana demanda.
El hombre a través de la historia ha estudiado el conocimiento, y precisando sobre este tema, ha buscado diferenciar el conocimiento vulgar del co- nocimiento científico. Con referencia al conoci- miento científico, uno de los enfoques más impor- tantes para la producción de conocimiento, ha sido desde hace tiempo atrás, el empírico- inductivo (positivismo), con una gran influencia, especial- mente en las Ciencias Sociales en Ecuador. Se basa en el control riguroso, de validación; su finalidad es la de descubrir, explicar controlar y percibir co- nocimiento.
La investigación, es una actividad que utiliza una combinación de métodos y técnicas en donde su interacción permanente, va aportando conocimien- tos en la medida que va logrando resultados, Para
llevar a cabo de manera satisfactoria el presente trabajo, se buscó apoyo en un tipo de investiga- ción descriptiva y documental. Rivas (1995, p.54) señala que la investigación descriptiva, “trata de obtener información acerca del fenómeno o pro- ceso, para describir sus implicaciones”. Este tipo de investigación, no se ocupa de la verificación de la hipótesis, sino de la descripción de hechos a partir de un criterio o modelo teórico definido previamente. En la investigación, se realizó un estudio descriptivo para poner de manifiesto los conocimientos teóricos y metodológicos del au- tor, para poder darle solución al problema a tra- vés de la información obtenida.
Arias (2004, p.25) expresa que la investigación documental “es un proceso basado en la búsque- da, recuperación, análisis, critica e interpretación de datos secundarios, es decir, los obtenidos y registrados por otros investigadores en fuentes documentales: impresas, audiovisuales o electró- nicas”. Para llevar a cabo de manera satisfactoria la investigación, se requirió de documentación documental (en este caso, libros y artículos digi- tales), para darle soporte y mayor veracidad al estudio realizado y obtener nuevos conocimientos para su análisis.
En el desarrollo de la investigación, se utilizó una
metodología estructurada en cuatro etapas:
En la primera etapa, se procedió a la búsqueda de toda la información necesaria para realizar la in- vestigación y se establecieron objetivos conforme al problema presente. En la segunda, se realizó la recopilación de las bases teóricas, antecedentes, bases legales para la investigación. En la tercera, se procedió a recolectar los datos pertinentes a la información. Se siguieron los procedimientos.
Finalmente, la cuarta y última etapa fue para análisis de los resultados, con la finalidad de detectar las necesidades presentes para el desa- rrollo del trabajo.
Después de recolectar la información, se proce- dió a analizarla y organizarla para así obtener conclusiones que sustenten la propuesta.
En la actualidad, existen diversos enfoques ex- plicativos de las competencias dentro de los campos social y ocupacional,tendientes a po- tencializar las capacidades de las personas, para el desempeño exitoso de una ocupación Rela- cionando lo instrumental con lo ocupacional, sobresale la acotación realizada por Alles (2004, p. 1) que dice; las competencias son “como una característica subyacente de un indi- viduo, causalmente vinculada con un nivel es- tándar de efectividad o con un desempeño supe- rior de trabajo”. Entonces, según el autor, una competencia es una parte profunda de una per- sona, que sirve para predecir su comportamien- to en una amplia variedad de situaciones labora- les. Destacan, para ubicar las competencias en el enfoque instrumental, su efectividad en el desempeño laboral, lo que las asocia a las TIC.
Pinto (1999) define competencia como la capa- cidad para actuar con eficiencia sobre algún as- pecto de la realidad personal, social, natural o simbólica, de forma que cada uno de esos com- ponentes se entiende como la integración de tres tipos de saberes: conceptual (saber cono- cer), procedimental (saber hacer) y actitudinal (saber ser). Se trata, en fin, de aprendizajes inte- gradores de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje.
Por su parte, González y Wagenaar (2003, p. 80) definen las competencias como “una representa- ción combinada de atributos (en cuanto al conoci- miento, sus aplicaciones, aptitudes, destrezas y responsabilidades) referentes al nivel o grado de suficiencia con la cual una persona es capaz de desempeñarlos”. Estas propiedades resultan de la índole de la formación por competencias que, a partir de sus capacidades operacionales, crea con- diciones para lograr una superación.
Asimismo, Ouellet (2000, p. 37) dice que las com- petencias son “el conjunto de actitudes, de conoci- mientos y de habilidades específicas para hacer a una persona capaz de llevar a cabo un trabajo o de resolver un problema particular”. En esta defini- ción, las competencias representan una combina- ción integrada de conocimiento conducente a un desempeño adecuado en diversos contextos, donde la flexibilidad, conjuntamente con la capacidad de adaptación, resultan claves para el nuevo tipo de logros, tanto en el trabajo como en la educación, con la finalidad de desarrollar las habilidades de la persona.
También, la UNESCO (1998) al formular su defi- nición de las competencias, concibió, que, en todo proceso de formación, existen cuatro aspectos fun- damentales: a) aprender a conocer (conocimiento);
b) aprender a hacer (habilidades, aptitudes); c) aprender a vivir juntos (actitudes); y
d) aprender a ser (desarrollo global).
En síntesis, las competencias, más que algo apren- dido por una persona para repetirlo después en el tiempo, constituyen un aprendizaje esencial, para aprovecharlo según las circunstancias surgidas dentro de un medio determinado. De tal modo, un
diseño curricular basado en competencias aporta una metodología y un enfoque que diri- gen las acciones integrando saberes a favor de la inserción de las TIC y sustituyendo el aprendizaje transmisivo por el interactivo.
Consecuentemente, transferir los aspectos in- cluidos en las definiciones anteriores sobre las competencias en las TIC, exige la integración del conocimiento, habilidades y actitudes que los profesionales de la docencia han de poseer y poner de manifiesto en su ejercicio profesio- nal.
Según Tobón (2006) asumir la formación de competencias inserta en el proceso como un sistema interior. Todo esto, contenido en cua- tro funciones básicas interdependientes en el nivel superior: docencia, aprendizaje, investi- gación y extensión; dentro de una red que de- limita la formación en competencias.

Fuente: Bunk (1994)
Bunk (1994) introduce el término competen- cia asignándole un papel preponderante al mundo educativo-laboral, visto desde la rela- ción entre la pedagogía y el trabajo. Propone que, antes de articular estos dos componentes, se analice si el trabajo opera como objeto, me- dio, principio, o forma de educación. Al mis- mo tiempo, el autor le asigna al contexto edu- cativo el papel de procurar en el alumno la adquisición de competencias, destrezas y apti- tudes, en el desarrollo de procesos de aprendi- zaje integrador, donde, aparte de competen- cias de especialista, se transmitan competen- cias humanas, así como sociopolíticas.
Con base en estas reflexiones, Bunk (1994) establece una categoría denominada pedago- gía del trabajo, conceptualizada como objeto de la pedagogía, con tres objetivos básicos de esa nueva disciplina: el desarrollo de la perso- nalidad, el cambio de comportamiento y la cualificación básica para la formación del tra- bajador, entendiéndose esta como el desarro- llo de la eficiencia humana, a través de cuatro competencias fundamentales: técnica,
metodológica, social y participativa.
De conformidad con este planteamiento, un trabajador, se debe desempeñar en diversos roles, escenarios y situaciones con base en unas competencias técnicas, metodológicas, sociales y cooperativas pedagógicos de carácter cognitivo, motriz, afectivo, de participación, responsabilidad y compromiso ético. En la competencia técnica, el individuo domina como experto las tareas y contenidos de su ambiente de trabajo, así co-
mo los conocimientos y destrezas necesarios. La competencia social, por otra parte, la al- canza quien sabe colaborar con otras personas de forma comunicativa y constructiva, mos- trando un comportamiento orientado al grupo y buscando el entendimiento interpersonal. En cambio, la competencia participativa la posee quien sabe participar en la organización de su puesto de trabajo, siendo capaz de decidir con la disposición de asumir nuevas responsabili- dades.
En ese sentido, el mismo autor, introduce en Europa la noción de cualificación, entendida como el desarrollo de la eficiencia y compro- bable en la flexibilidad, humanidad y partici- pación laboral. Para él, la fusión de los apren- dizajes ocurridos en la educación desarrollará la cualificación profesional, articulada con mayor dinamismo a la educación superior, técnica, tecnológica o a la formación para el trabajo.
La formación basada en competencias, pro- puesta por Mertens (1996) incorpora las com- petencias laborales, las cuales nacen de las expectativas de los empresarios sobre sus tra- bajadores, y establecen a partir de estas, el papel de la formación profesional y de la pro- ducción. Sus aportes se orientan a la identifi- cación de los requerimientos exigidos en el trabajo, con el propósito de instaurar modelos de formación sustentados en competencias laborales básicas y genéricas. Las competen- cias genéricas comprenden la serie de caracte- rísticas generalizadas requeridas por los traba- jadores de una empresa, entidad, consorcio, sector o estado.
Se trata de atributos directamente relaciona- dos con el desempeño en grupos de empleos determinados y afines; no son generalizables entre las diferentes áreas o niveles organiza- cionales. Para Benavides (2002), las compe- tencias genéricas constituyen un conjunto de comportamientos generales abstraídos del análisis ocupacional.
Las competencias básicas son consideradas fundamentales para vivir en sociedad y desen- volverse en cualquier ámbito laboral, se dis- tinguen por estos rasgos: a) constituyen la ba- se sobre la cual se forman los demás tipos de competencias; b) se adquieren en la educación básica y media; c) posibilitan el análisis, com- prensión y resolución de problemas de la vida cotidiana; y d) representan uno de los ejes centrales en el procesamiento de la informa- ción de cualquier tipo.
Benavides (2002), estableció cuatro tipos: co- municativas, matemáticas, de autogestión del proyecto ético de vida y las del manejo de las TIC.
Las competencias básicas definen el grupo de aptitudes mínimas, comunes a los diferentes profesionales. Para Benavides (2002, p. 48), se refieren a la capacidad de transferir en la cotidianidad; información, conocimientos, aptitudes y habilidades desarrolladas.
El manejo de este enfoque consiste en relacio- nar los contenidos disciplinares y transdisci- plinares con cada una de estas competencias básicas integradas en los "sistemas multime- dia", que contienen dispositivos o conjunto de dispositivos para la producción de textos, di-
bujos, diagramas, fotografías, sonidos y se- cuencias audiovisuales. Al mismo tiempo, im- plican un cierto grado de interactividad. Fi- nalmente, las competencias
profesionales específicas son los elemen- tos básicos o esenciales vinculados con una disciplina, en particular, o con un conocimien- to concreto en un área temática.
La clasificación de competencias laborales se deriva de las contribuciones de Mertens (1996), quien se rige por los lineamientos de los gremios empresariales. Los objetivos de aprendizaje, en este grupo, se definen en nive- les de rendimiento, de acuerdo con los pará- metros estipulados por los empresarios, cuyas normas obedecen las instituciones de forma- ción profesional.
De modo que se perfilan las competencias co- mo las capacidades para ejecutar las activida- des correspondientes a una profesión, confor- me a los estándares esperados en el empleo. Este concepto conlleva, también, la aptitud de transferir las destrezas y conocimientos a nue- vas situaciones dentro del área profesional y, más allá de esta, a carreras afines. Esta flexi- bilidad implica un grado de destrezas y cono- cimientos mayor a lo habitual, incluso entre trabajadores con experiencia.
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Fuente: Mertens (1996)
En esta clasificación, las funciones empresa- riales regulan las competencias laborales con las cuales los sujetos se movilizan en el mer- cado laboral, de acuerdo con la estructura de las organizaciones. Lo anterior significa que un trabajador es competente para desempeñar- se en el sector productivo en tanto demuestre capacidad de análisis y de síntesis, tome deci- siones acertadas, manipule herramientas, tra- baje en equipo, comprenda los procesos tec- nológicos y, sobre todo, desarrolle habilidades en el marco empresarial.
Se infiere entonces que el desempeño laboral del docente requiere, como competencia trans- versal, el dominio de la gestión de la informa- ción, que lo impulse a buscar, evaluar, organi- zar, mantener, interpretar y comunicar la in- formación o sistemas, utilizando la tecnología como herramienta para incorporarla en el pro- ceso de aprendizaje, mediante la selección y aplicación de este instrumento en las tareas, así como en el mantenimiento y reparación de equipos.
El Proyecto Tuning América Latina (2003, p. 79) presenta un conjunto de competencias se- gún el cual una persona, al manifestar una cierta capacidad o destreza para ejecutar una tarea, pueda demostrarla, de forma que se eva- lúe su grado de realización de ésta. Entonces, las competencias, según este proyecto, se defi- nen como "capacidad, atributo, habilidad, des- treza, relación con la persona y con lo que esta es capaz de lograr".
Bajo esta concepción, las competencias tien- den a transmitir lo que el individuo es capaz o competente para llevar a cabo y su grado de preparación, suficiencia o responsabilidad pa- ra algunas funciones. Se pretende seguir un enfoque integrador, considerando las capaci- dades por medio de una dinámica combina- ción de atributos que juntos aseguran un desempeño competente como parte del pro- ducto final de un proceso educativo.
Desde esa perspectiva, las competencias y las destrezas se entienden en educación del si- guiente modo: conocer y comprender, saber cómo actuar y saber cómo ser.
Las competencias genéricas se conciben, según el Proyecto Tuning América Latina (2003) como los elementos comunes a los diferentes progra- mas de una carrera universitaria, es decir, los atributos compartidos por cualquier egresado de una universidad, a saber: capacidad de aprender, habilidad de analizar y comunicación oral y es- crita en la propia lengua.
El Proyecto Tuning América Latina (2003) con- sidera el manejo de las TIC dentro de las compe- tencias instrumentales, en las habilidades tecno- lógicas relacionadas con el uso de maquinaria, destrezas de computación y gestión de la infor- mación proveniente de varios orígenes; y de las competencias sistémicas o integradoras, en el desarrollo de habilidades para el mejoramiento y diseño de nuevos sistemas. Por otro lado, en las competencias específicas de educación, conside- radas por el Proyecto Tuning América Latina (2007) se incluyen, la selección, utilización y evaluación de las tecnologías de la comunica- ción e información, como recurso de enseñanza- aprendizaje. Atendiendo este planteamiento, las TIC introducen, en el mundo educativo, escena- rios y espacios interactivos.
Por ende, quienes enseñan y aprenden aprecia- rán las ventajas de estas herramientas tecnológi- cas para comunicar ideas, conceptos y conoci- mientos fundamentados en los sistemas de ense- ñanza. De ahí la necesidad de capacitar, para su uso, a todos los actores involucrados.
Por consiguiente, en un sentido amplio, las TIC son un buen aliado para el logro del aprendizaje. Por eso, su aplicación amerita una acción refle- xiva, precedida de una organización dentro del espacio curricular en el que se prepara a los
Como resultado de lo visto anteriormente, se desprende que; Bunk (1994) introduce el tér- mino competencia en el marco del mundo educativo- laboral y articula el manejo de las TIC a las competencias técnicas relativas a los conocimientos, destrezas y aptitudes ubicadas en el hacer y representadas por la autoforma- ción profesional. Del mismo modo, establece las aptitudes del aprendizaje, del saber apren- der, de acuerdo con las exigencias de los em- pleos, en actualización permanente con las tecnologías y conforme a las demandas del entorno.
Por otra parte, Mertens (1998) incorpora las TIC en el ámbito de las competencias trans- versales, para la gestión de la información y el uso de la computadora como procesadora de aquella, asignándoles gran importancia a estas competencias, debido a lo cambiante de las ocupaciones en el mercado laboral y a la rápi- da variación en las organizaciones de trabajo. Asimismo, enfatiza en el desarrollo de una formación de base amplia para disminuir el riesgo de obsolescencia de lo aprendido. En esta línea, desde hace años, se involucraron las TIC en el quehacer educativo, lo que ha permitido la adopción de cambios en el con- texto.
Inicialmente, el Proyecto Tuning América La- tina (2003) ubica las TIC dentro de las compe- tencias genéricas. Sin embargo, en su versión 2007, Tuning incluye las TIC específicas en educación, entendidas como los elementos comunes compartidos por los diferentes pro- gramas de una carrera universitaria.
Por añadidura, agrega los atributos compartidos por cualquier egresado universitario (capacidad de aprendizaje, análisis y comunicación oral o escrita en la propia lengua) a las competencias instrumentales y sistémicas, resaltando las si- guientes destrezas: tecnológicas, gestión de la información, habilidades investigativas y adap- tación a nuevas situaciones.
Asimismo, el proyecto plantea que la compe- tencia comunicativa se construye sobre la base de un conjunto de conceptos conectados con los diferentes aspectos del mundo que rodea al hombre, quien se actualiza según el estado de las cosas en una situación comunicativa especí- fica. En efecto, las actitudes, valores y motiva- ciones, así como las diferentes situaciones de interacción, hacen posible aseverar, pedir, orde- nar, cuestionar y advertir; facilitando la formu- lación de estrategias para el uso positivo y pro- ductivo de la lengua.
Por otra parte, introduce las destrezas tecnológi- cas a partir de las competencias genéricas, pro- ducto del resultado de la visión, los recursos y las capacidades educativas y profesionales inte- gradas, para desempeñar un papel principal en el desarrollo de los procesos de aprendizaje, tanto individual como colectivo. También se incluyen conocimientos, comprensión y habili- dades que, supuestamente, la gente debe domi- nar, comprender y demostrar después de com- pletar un proceso corto o largo de aprendizaje.
La UNESCO (2005, p. 22) presenta estos desa- fíos así: “según numerosos expertos, el desarro- llo de las nuevas tecnologías podría contribuir a la lucha contra una serie de restricciones, que han venido obstaculizando, hasta la fecha, la
aparición de las sociedades del conocimien- to”.
Por ello, actualmente se viven escenarios de transformaciones, de cambios radicales tan considerables que algunos autores afirman, estar viviendo una tercera revolución tecnoló- gica en todos los ámbitos.
La transversalidad forma parte, en algunos currículos, de las competencias genéricas. Al respecto, Rojas (1999, p. 82) la define como "un zócalo de competencias muy amplio, co- mún a formaciones favorecedoras de la auto- nomía, el abordaje sintético de los problemas, la adaptabilidad, el sentido de comunicación". En consecuencia, los ejes transversales consti- tuyen temas concurrentes, emergentes de la realidad social, implicados en cada una de las áreas integradoras del currículo.
Igualmente, la transversalidad comprende asuntos desarrollados en el contexto de la ac- ción escolar, a través de planteamientos de carácter social no considerados como parale- los a las áreas, sino como medios conducentes a un aprendizaje en pro de la formación cientí- fica, humanística y ético-moral de los estu- diantes, en el marco de los problemas o cam- bios sociales suscitados en su realidad. De he- cho, se convierten en los principios de la prác- tica pedagógica, la cual demanda la integra- ción, en la acción, del saber, el hacer, el ser y el convivir, mediante los conceptos, procedi- mientos, valores y actitudes regidores de la enseñanza- aprendizaje.
En relación con ese contexto, que exige la producción de conocimientos y la capacidad de adaptación a distintas situaciones, en un permanente proceso de aprendizaje, se enfati- za en la adquisición de habilidades investigati- vas, para lograr una sociedad siempre en for- mación, apoyada en las TIC, donde se produz- ca un aprendizaje durante toda la vida, par- tiendo de los cinco pilares de la educación es- tipulados por la UNESCO (1997): ser, cono- cer, hacer, convivir y emprender. A ellos se agregan los procesos de aprendizaje en las dimensiones ética, cultural, científica, tecno- lógica, social y económica.
De esa manera, se pensará en la pertinencia de los currículos en el diseño y rediseño por competencias: técnicas, genéricas y sociales, de acuerdo con el área de conocimiento, im- plementando nuevos recursos, lo cual favore- ce la incorporación de las TIC como eje trans- versal en la formación. Se espera que ellas apoyen el proceso y desarrollo de habilidades en la práctica pedagógica, para la moderniza- ción, y aunado a la transformación fundamen- tal del contenido curricular, en corresponden- cia con el entorno.
En lo concerniente a las clases de conocimien- to, Gonczi y Athanasou (1996) afirman que cada competencia integra tres tipos de sabe- res: el conceptual (saber), el procedimental (saber hacer) y el actitudinal (ser). Los tres constituyen aprendizajes integradores que lle- van implícita la reflexión sobre el propio pro- ceso de aprendizaje (metacognición)
La transversalidad de las TIC, construye una condi- ción de formación integral por medio de una educa- ción basada en competencias, enriquecedora y anunciadora de las formas de relacionarse con el conocimiento. De este modo, se asegura una educa- ción para la sociedad, con la condición de insertarse en los procesos de innovación y modernización y capaz de adaptarse a los cambios de este milenio y de participar en el debate del desarrollo económico y social del país.
Igualmente, la transversalidad de las TIC se inserta en un enfoque holístico a medida que integra atri- butos y tareas, permitiendo varias acciones inten- cionales simultáneamente. Asimismo, considera el contexto cultural en donde se desarrolla, incorpo- rando elementos del desempeño, a saber: autofor- mación profesional permanente, investigación cola- borativa, gestión de la información, disposición al cambio.
En consecuencia, la competencia se relaciona con una combinación integrada de saberes: conocer, hacer, ser y convivir; conducentes a adquirir, am- pliar y profundizar el conocimiento según la disci- plina, al dominio de las TIC, a la transferencia de conocimientos, a la definición de estrategias y a la interdisciplinariedad. Todos estos elementos deben materializarse en escenarios donde el individuo se desenvuelve en situaciones diversas.
Tapscott (1998), por otra parte, define las caracte- rísticas de la cultura de interacción útil para el aprendizaje tecnológico, en los siguientes términos: independencia feroz, apertura emocional e intelec- tual, preocupación por la inclusión en vez de la ex- clusión, expresión libre y fuertes puntos de vista, espíritu innovador, preocupación por la madurez,
ánimo para la investigación, inmediatez, sensibi- lidad hacia el interés corporativo, autenticidad y confianza.
En resumen, el aprendizaje de las TIC pide su- perar el aprendizaje lineal para ir al hipertextual, el aprendizaje instructivo y directivo para pasar al constructivo sustentado en el descubrimiento, de la educación basada en el profesional a la cen- trada en el estudiante, de absorber material docu- mental al aprendizaje de cómo manejar, en las fuentes del conocimiento, el cómo aprender y, por último, del aprendizaje transmisivo al inter- activo.
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Fuente: Tapscott (1998)
Todo ese conjunto de características da como resultado una actitud, un comportamiento, patro- nes de pensamiento, sentimiento y acción total- mente distintos de los de otras generaciones. En consecuencia, llevarán a la nueva generación a construir una sociedad basada en valores.
Al respecto, Tapscott (1998) puntualiza que “las características de personalidad y la cultu- ra básica de la generación, la conducirán a construir nuevas organizaciones, empresas, universidades, en vez de intentar transformar las organizaciones actuales”.
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